
Cortes seleccionados, madera de encino y la paciencia de las brasas. Una mesa hecha para quedarse.
No cocinamos carne. Domamos el fuego para que cada corte llegue a su punto exacto —dorado por fuera, jugoso por dentro—.— La casa de la brasa, desde 2009
300 g · res madurada 28 días, sello a la brasa
350 g · marmoleo intenso, jugoso al punto
Cocción lenta 5 horas sobre brasa de encino
280 g · fibra suave, costra dorada y chimichurri
1 kg · presentación a la mesa, para dos







Empezamos con una parrilla de hierro y una idea simple: tratar cada corte con el respeto que merece. Quince años después, la brasa de encino sigue encendiéndose antes del amanecer.
Trabajamos con ganaderos que conocemos por su nombre, maduramos la carne en casa y dejamos que el fuego haga el resto. Sin atajos. Sin prisa.
El mejor punto de cocción que he probado en Bogotá. El ojo de bife se deshace solo.
Ambiente cálido, atención impecable y una brasa que se siente desde la entrada. Volveremos.